Geövanni Jiménez

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Energia

06/02/2021 Uncategorized

Alto rendimiento vs gestión de la energía

Leía el otro día un artículo sobre la relación que existe entre el alto rendimiento de las personas y el manejo eficiente de la energía que hace cada uno de nosotros («En la línea de partida – Tony Schwartz»). El artículo comenzaba diciendo que tener una mente privilegiada y brillante de poco nos servirá si le falta energía. Y así es, nuestro día a día es muy exigente, y más en los tiempos que corren. Hay mucha presión en las empresas por mejorar resultados, o quizás ahora el esfuerzo titánico tenga como objetivo solamente sobrevivir, y esta situación requiere de profesionales y equipos de alto rendimiento… las compañías se han impuesto un régimen muy estricto para «perder calorías» y situarse en el «peso exacto», y la composición de ese nuevo cuerpo debe ser músculo 100%. ¿Cómo podemos estar a la altura, como individuos que somos, de estas altas exigencias que día a día se multiplican?
 
De lo primero que «tiramos» para absorber la demanda es del tiempo, pero este es finito y no siempre se aprovecha correctamente (todos lo comprobamos diariamente con nuestra agenda de tareas). Está claro que el retorno de cada hora invertida disminuye en función del alargamiento de la jornada. Tony Schwartz pone un ejemplo muy gráfico comparando el rendimiento que podemos tener en la primera hora del día frente a la octava o la undécima. Frente a esto, es necesario poner en juego otra variable que es clave: la energía. ¿Somos conscientes que es posible renovarla y expandirla? ¿Lo hacemos?. Pensemos de nuevo en el talento. Nos pasamos la vida entera cultivándolo: formación, experiencias, lecturas, etc., pero… ¿prestamos atención a la capacidad para usarlo?
 
Según Tony hay cuatro estados de la energía representados en el siguiente gráfico. El eje vertical representa la cantidad de energía (mucha/poca) y el eje horizontal la calidad de la energía (negativa/positiva):


Cuando nos sentimos entusiasmados por algo, satisfechos, alegres y productivos es cuando nos encontramos en la «zona de rendimiento» (cuadrante superior derecho) aunque muy pocos se mantienen en esa zona la mayor parte de la jornada. La gente suele ubicarse en el cuadrante «de supervivencia» caracterizado por una energía negativa, desde ahí, es posible desarrollar el trabajo aunque con sensaciones de irritación o frustación («me están explotando, mi jefe es un inútil, este cliente no sabe lo que quiere, me merezco más, etc.»). Si permanecemos mucho tiempo en la «zona de supervivencia» consumiremos gran cantidad de energía y caeremos al cuadrante «zona de agotamiento» desde el cual, es muy difícil trabajar. La solución para no llegar a esta zona es aprender a equilibrar el gasto de energía con su renovación, de forma intermitente. Pero, ¿cuántos de nosotros, cuando estamos bajo presión, nos concedemos un descanso para renovar las energías? Ninguno. Queremos terminar cuanto antes y evitar toda interrrupción (dejamos de ir al gimnasio a mediodía, no comemos ese día para terminar el trabajo, declinamos tomar un café, etc.) y así, nos instalamos en el cuadrante del «agotamiento» convirtiéndonos automáticamente en individuos o equipos de bajo rendimiento.
 
Si observamos a los atletas o profesionales del deporte entenderemos esta gestión de la energía: han aprendido a equilibrar a la perfección el gasto de energía con su renovación. Tony menciona también el ejemplo de la Fórmula 1: los pilotos no ganan las carreras a 300 Km sin detenerse, al contrario, para tener ese rendimiento en todo momento y no perder décimas de segundo en cada vuelta, deben hacer paradas de forma intermitente para cambiar neumáticos, repostar, ajustar el alerón, etc.
 
Debemos tener los sentidos abiertos cuando aumenta la presión de tal forma que detectemos cuando estamos cayendo en el cuadrante superior izquierdo «zona de supervivencia» con el fin de que nos orientemos a la «zona de recuperación» y salgamos de nuevo renovados.
 
La capacidad de recuperarse es tan importante como la inversión de energía en lo que se hace. Manejar la relación trabajo-descanso debería ser una de los aspectos a los que debemos prestar máxima atención. Sólo de esa manera podremos constituir equipos de alto rendimiento y además… disfrutar de ello.
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